Toreros históricos en la Plaza de Toros de Ronda (XXXII). Francisco Garcés, un torero mediano entre figuras.

En una entrada anterior se comentó un cartel que se exhibe en la sala dedicada a la tauromaquia en la plaza de Ronda, anuncio de cuatro corridas en Sevilla en 1793. En aquella ocasión nos ocupamos de los cuatro prestigiosos picadores de vara larga que se enfrentaron nada menos que a 76 toros de diferentes ganaderías, junto a tres matadores a pie, los legendarios Pepe Hillo y Pedro Romero a los que acompañaba un torero sevillano llamado Francisco Garcés.

Cartel de las primeras corridas de toros en Sevilla (1793). Archivo RMR.

Se sabe poco de Garcés, que estuvo activo en el último tercio del siglo XVIII y que no mereció por ningún historiador de la época y posteriores nada especialmente reseñable. Sin embargo, se constata que alternaba en numerosas ocasiones con las primeras figuras del momento, mitos como Joaquín Rodríguez Costillares, Pepe Hillo o los hermanos Romero. Se sabe que fue peón y banderillero del primero, y con él parece que aprendió el oficio. Su nombre comienza a figurar en los carteles gracias a su maestro, que fue el primero de los matadores en incluir a sus peones en los anuncios, algo a lo que no eran muy inclinados otros diestros principales de la época, como los Palomo de Sevilla, Manuel Bellón, los hermanos Romero o los toreros vascongados Leguregui y Barcástegui.

De este programa la corrida del día 30 fue suspendida, para algunos cronistas por la lluvia, pero otras versiones lo explican por la ausencia de los picadores que se negaban a torear con los caballos que le ofrecía la empresa. Sea como fuere, la verdad es que se armó la marimorena. Hubo lluvia de piedras entre aficionados de dentro y fuera de la plaza, invasión del Balcón del Príncipe destrozando alfombras y lámparas, mientras en el exterior se arrojaba al río el coche del asentista de la plaza y el carro del riego, así como se abrían los corrales y se echaba el ganado a la plaza o se mataba en los chiqueros. El tumulto tardó horas en ser controlado.

Ese mismo año, según relata Velázquez y Sánchez, la Junta de Hospitales que organizaba las corridas de Madrid dirige a la Real Maestranza de Sevilla un oficio firmado por el Conde de la Cañada: “Espero que esta Real Maestranza use de la generosidad de relevar a Garcés de la contrata, dejándole para que pueda venir a la Corte, porque aquí prefieren los que torean en esa plaza sobre los demás pueblos de España”. Buena prueba de la preeminencia de los toreros andaluces en el período inicial de la tauromaquia moderna.

Garcés ya había actuado en Madrid en temporadas anteriores. En 1789 lo hizo como supernumerario de Pedro Romero, Costillares, Pepe Hillo y Juan Conde en los festejos con motivo de la exaltación al trono de Carlos IV, y como chulo del caballero Pedro José Echenique en las funciones de toreo a caballo. Sufrió cogidas en 1794 y 1795, toreando siempre con los ya mencionados, y en numerosas ocasiones compartiendo terna con los hermanos Romero en la capital y en otras plazas españolas. Debió ser sin duda alguien que se desempeñaba con garantías, y en cuentas de la Real Maestranza de Sevilla figura como uno de los que más cobraban. De sus características queda el testimonio que recogió José Pérez de Guzmán en su libro sobre los toreros cordobeses al comparar a estos con “la indiferencia glacial de Garcés”.

Su pista se pierde hacia 1800, fecha en la que desaparece de los carteles.

Bibliografía

Antonio Gracía-Baquero. Razón de la Tauromaquia. Obra taurina completa. Ed. Fundación de Estudios Taurinos, Real Maestranza de Caballería de Sevilla, 2008. Coord. Pedro Romero de Solís.

A. García-Baquero, P. Romero de Solís, I. Vázquez Parladé. Sevilla y las fiestas de los toros. Biblioteca de Temas Sevillanos, Ayuntamiento de Sevilla, 1994.

J. M. Cossío. Los toros. Tratado técnico e histórico, vol. III. Espasa Calpe, Madrid, 1943.

J. Sánchez de Neira. Los toreros de antaño y los de hogaño, 1884. Ed. Fundación de Estudios Taurinos, Real Maestranza de Caballería de Sevilla, 2014. Introducción de Pedro Romero de Solís.

Velázquez y Sánchez. Anales del toreo. Imprenta y ed. Juan Moyano, Sevilla, 1868.

J. Sánchez de Neira. El Toreo. Gran diccionario tauromáquico. Imprenta de Miguel Guijarro, Madrid, 1879 (Turner, Madrid, 1988).

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